Anselmo de Canterbury
Anselmo nació en 1033 en Aosta, en el norte de Italia. De joven dejó su casa y llegó a la abadía de Bec, en Normandía, de la que luego fue abad y a la que convirtió en uno de los centros de saber más renombrados de Europa. En 1093 fue nombrado arzobispo de Canterbury, y su defensa de la independencia de la Iglesia lo enfrentó con dos reyes ingleses y lo llevó dos veces al destierro. Su lema era «la fe que busca entender»: intentó exponer el contenido de la fe mediante el puro argumento racional, y se le llama padre de la escolástica.