Horacio Quiroga
Horacio Quiroga nació en Salto, Uruguay, en 1878, y la muerte rondó toda su vida. Siendo aún bebé, su padre murió al dispararse su escopeta en una cacería; su padrastro, paralizado por un derrame, se pegó un tiro; y a los veintitrés años, al revisar para un amigo una pistola de duelo, lo mató por accidente y tuvo que dejar el Uruguay e irse a la Argentina. Empezó como poeta modernista y luego se unió a una expedición a la selva tropical de Misiones, en el noreste argentino, y quedó prendado de aquel bosque primitivo, donde durante muchos años desmontó, plantó y construyó barcos. Su primera esposa se envenenó en la selva. La dureza de la selva, sus enfermedades y la lucha entre hombres y bestias se convirtieron en la materia principal de sus cuentos. Aclamado como padre del cuento latinoamericano, escribió también el célebre Decálogo del perfecto cuentista. En 1937, al saber que tenía cáncer, se envenenó en un hospital de Buenos Aires.