El mundo como voluntad y representación (tomo I)
Próximamente La traducción de esta obra está en preparación y se publicará en la biblioteca.
Introducción
«El mundo es mi representación.» La primera frase del libro proclama su filiación kantiana: el mundo que conocemos es solo fenómeno, presentado a nosotros en las formas del tiempo, el espacio y la causalidad. Pero Schopenhauer va más allá que Kant: podemos conocer directamente, desde dentro, la cosa en sí, y esta es la voluntad, un impulso ciego y nunca saciado de existir que se manifiesta en todas las cosas, y en el hombre como deseo sin fin. El deseo insatisfecho es dolor; el satisfecho, aburrimiento: «la vida oscila como un péndulo entre el dolor y el aburrimiento». Hay dos salidas: el arte, sobre todo la música, en cuya contemplación estética nos liberamos un tiempo de la voluntad, y, como los santos y el Buda, la negación completa de la voluntad de vivir mediante el ascetismo y la compasión. Los cuatro libros tratan sucesivamente del conocimiento, la naturaleza, el arte y la ética.