Libro IV · Li Ren
4.1–26
4.1
El Maestro dijo: «Es la humanidad lo que hace hermoso un vecindario. Si uno elige no habitar entre los humanos, ¿cómo podrá llamarse sabio?».
4.2
El Maestro dijo: «Quien no tiene humanidad no puede soportar largo tiempo la estrechez, ni disfrutar largo tiempo de la prosperidad. Los que tienen humanidad descansan en la humanidad; los sabios sacan provecho de la humanidad».
4.3
El Maestro dijo: «Solo quien tiene humanidad es capaz de amar de verdad a los demás y de odiarlos de verdad».
4.4
El Maestro dijo: «Si uno ha puesto de verdad su corazón en la humanidad, estará libre del mal».
4.5
El Maestro dijo: «La riqueza y los honores son lo que los hombres desean; si no se obtienen por el camino debido, el hombre noble no permanece en ellos. La pobreza y la humildad son lo que los hombres detestan; si no se puede salir de ellas por el camino debido, no huye de ellas. Si el hombre noble abandona la humanidad, ¿cómo hará honor a su nombre? El hombre noble no se aparta de la humanidad ni siquiera el tiempo de una comida. En la prisa y el apuro se atiene a ella; en el tropiezo y la caída se atiene a ella».
4.6
El Maestro dijo: «Nunca he visto a nadie que ame de verdad la humanidad, ni a nadie que deteste de verdad lo inhumano. Quien ama la humanidad no pone nada por encima de ella. Quien detesta lo inhumano practica la humanidad de tal modo que no deja que lo inhumano se acerque a su persona. ¿Hay alguien capaz de dedicar sus fuerzas a la humanidad durante un solo día? Nunca he visto a nadie cuyas fuerzas no bastaran. Quizá lo haya, pero yo nunca lo he visto».
4.7
El Maestro dijo: «Las faltas de los hombres siguen cada una a su especie. Observa las faltas de un hombre, y conocerás su humanidad».
4.8
El Maestro dijo: «Quien ha oído el Camino por la mañana puede morir contento por la tarde».
4.9
El Maestro dijo: «Un letrado que ha puesto su corazón en el Camino, pero se avergüenza de ropas pobres y de comida pobre, no merece que se hable con él».
4.10
El Maestro dijo: «En su trato con el mundo, el hombre noble no está a favor de nada ni en contra de nada; se pone del lado de lo justo».
4.11
El Maestro dijo: «El hombre noble aprecia la virtud; el hombre vulgar aprecia su tierra. El hombre noble aprecia la ley; el hombre vulgar aprecia los favores».
4.12
El Maestro dijo: «Quien actúa siempre mirando el provecho suscita mucho resentimiento».
4.13
El Maestro dijo: «Si uno puede gobernar un estado con los ritos y la deferencia, ¿qué dificultad habrá? Si no puede gobernar un estado con los ritos y la deferencia, ¿de qué le sirven los ritos?».
4.14
El Maestro dijo: «No te preocupes por no tener un cargo; preocúpate por aquello que te haría digno de él. No te preocupes de que nadie te conozca; procura ser digno de ser conocido».
4.15
El Maestro dijo: «¡Shen! Mi Camino está ensartado en un solo hilo». El maestro Zeng dijo: «Sí». Cuando el Maestro hubo salido, los discípulos preguntaron: «¿Qué quería decir?». El maestro Zeng dijo: «El Camino de nuestro Maestro es lealtad y reciprocidad, nada más».
4.16
El Maestro dijo: «El hombre noble comprende lo justo; el hombre vulgar comprende lo provechoso».
4.17
El Maestro dijo: «Cuando veas a un hombre digno, piensa en igualarlo; cuando veas a un hombre indigno, mira hacia dentro y examínate a ti mismo».
4.18
El Maestro dijo: «Al servir a su padre y a su madre, un hijo puede reconvenirlos con suavidad. Si ve que no están dispuestos a seguir su consejo, sigue siendo respetuoso y no los contraría; se esfuerza sin quejarse».
4.19
El Maestro dijo: «Mientras viven su padre y su madre, un hijo no viaja lejos; si ha de viajar, les hace saber adónde va».
4.20
El Maestro dijo: «Si durante tres años no cambia el camino de su padre, puede llamarse filial».
4.21
El Maestro dijo: «Hay que conocer siempre la edad de los padres: por un lado con alegría, por otro con temor».
4.22
El Maestro dijo: «Los antiguos eran parcos en palabras, avergonzados de que sus actos no estuvieran a la altura de lo que decían».
4.23
El Maestro dijo: «Pocos son los que yerran por contención».
4.24
El Maestro dijo: «El hombre noble desea ser lento en las palabras y diligente en los actos».
4.25
El Maestro dijo: «La virtud nunca está sola; siempre tiene vecinos».
4.26
Ziyou dijo: «Al servir al soberano, la insistencia acarrea deshonra; entre amigos, la insistencia acarrea distanciamiento».